Desde el nacimiento estuviste conmigo, me diste tú apoyo cuando el mundo siguió y no me volteo a ver, mentalizaste a tú estomago para que aguantara el hambre a la hora de priorizar mi alimentación, me diste un techo para vivir sin esperar un premio o recompensa económica, me enseñaste con lo que tenias el valor de lo correcto y de la vida, me ayudaste y diste la mano en mis fracasos, te hiciste a un lado humilde e injustamente en mis logros, bajaste el nivel de tú experiencia e inteligencia para hacerme sentir bien y poder generar mi propia confianza, en las etapas en las que e madurado has tenido una actitud al nivel de la situación pero con amor y apoyo.
Ahora es mi turno de darte algo a cambio.
Las futuras generaciones vienen y aunque nunca seré tú siempre fomentare los valores y cosas que me enseñaste.
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